El espacio de estudio ideal con papel pintado

La decoración del espacio de estudio o trabajo es más importante de lo que parece a simple vista. Se trata de crear un entorno en el que vamos a permanecer muchas horas de forma cotidiana, siendo productivos y dando lo mejor de nosotros mismos. O al menos es lo que intentamos casi a diario, ¿verdad? Por lo tanto, es esencial que sea un área cómoda en todos los aspectos: dimensiones, mobiliario, colores, superficies y estructuras…. Todo ello influye en nuestro estado de ánimo. Y en este sentido, el papel pintado  juega un papel fundamental en los espacios de trabajo, ya que los mejora notablemente haciendo más agradable permanecer en ellos.

Son varios los factores que influyen a la hora de escoger correctamente el diseño de papel pintado para un espacio de estudio o de trabajo. Por lo que respecta a casa, cada vez es más frecuente que se destine una habitación para fines profesionales, para el estudio, o para otras actividades privadas burocráticas o de desarrollo personal. En todos los casos se trata de crear una estancia tranquila que favorezca la actividad mental para trabajar, estudiar u otros menesteres similares. El papel pintado en estos espacios  ayudará no solamente a diferenciarlos con coherencia estética del resto de la casa, sino a estar más a gusto en la habitación en cuestión. Eso sí, los espacios de trabajo o estudio pueden ser diferentes:  veamos el papel pintado más adecuado para cada uno de ellos.

 Un papel pintado para cada tipo de estudio

En muchas ocasiones la  habitación destinada al estudio o despacho es independiente, pero otras veces se trata de un área está integrada en otro espacio: por ejemplo, en el recodo de una habitación en forma de “L”, en un rincón o en una entreplanta. En estos casos, que son habituales, el papel pintado será una gran ayuda  porque ayudará a diferenciar la zona de estudio o trabajo del resto. Esto es muy importante no solo a nivel estético, sino también por el aspecto psicológico. Hay que tener en cuenta que las actividades relacionadas con el estudio o el trabajo son contrarias a la relajación, por poner un ejemplo. Por lo tanto, conviene diferenciarlas de alguna forma, y elementos decorativos como el papel pintado ayudan en gran medida. 

Para decorar las paredes del espacio de trabajo, conviene escoger un papel pintado de diseño armónico con el que ya exista en el resto de las paredes. Por ejemplo, si predomina la paleta de los azules, un papel pintado azul puede ser adecuado. Pero también es interesante elegir un color diferente que contraste de forma favorable con los que ya existen, sobre todo en los espacios de trabajo o estudio que son independientes de otras habitaciones.  Sin embargo, en los espacios integrados es preferible evitar los contrastes fuertes, y son preferibles modelos de papeles pintados que combinen con el color que ya existe en las paredes. Si las paredes de la estancia son de color gris, por poner un ejemplo, las del espacio de trabajo integrado pueden decorarse con papel pintado geométrico gris sobre fondo blanco. Se trata de diferenciar, pero de forma armoniosa.

Si por el contrario el espacio de trabajo es una habitación independiente con cuatro paredes, el margen de maniobra para elegir diseños de papel pintado es mucho mayor. De rayas, estampado, naturaleza, vintage… ¡el concepto que se prefiera! Eso sí, habrá que tener en cuenta  algunas características de la habitación como la luminosidad o las dimensiones. Si es una estancia con  poca luz natural, hay que evitar el papel pintado de tonalidades oscuras y  optar por tonos luminosos. Si la habitación es muy pequeña,  evitaremos diseños de papel pintado con estampados o figuras  geométricas  de  grandes proporciones, optando por dibujos de tamaño más reducido.

Los colores del papel pintado y  sus efectos

En un espacio donde se tenga previsto trabajar o estudiar durante prolongados espacios de tiempo, es preferible evitar colores muy oscuros tanto en paredes como en mobiliario, aunque la estancia sea luminosa. El color blanco puro tampoco es recomendable, porque resulta demasiado frío y poco inspirador. 

Con el color gris ocurre algo curioso: es interesante si se mezcla con tonos claros, como por ejemplo, un papel pintado autoadhesivo geométrico blanco y gris, o también combinado con tonos verdes o rosados. Sin embargo, escoger un diseño basado solamente en diferentes tonos de grises, puede favorecer el ánimo decaído. Por el contrario, los tonos amarillos o anaranjados transmiten alegría, calidez y bienestar.

El color verde favorece la concentración, es refrescante y mantiene la mente alerta, sin llegar a ser estresante. Está muy indicado en una estancia dedicada al estudio, porque es un tono motivador y favorece el bienestar

El azul estimula la productividad y la concentración, al mismo tiempo que combate el estrés y ayuda a regular la energía, y cuando hay que desempeñar un trabajo mentalmente agotador, este color en las  paredes está  muy aconsejado. 

Por lo que se refiera al color rojo, todo dependerá de los matices.  Por ejemplo, dependiendo de cómo sea el diseño, si el rojo está combinado con tonos como el blanco su potente energía disminuirá, algo conveniente si es un espacio de estudio o trabajo. Aunque es un color que favorece la creatividad, el rojo dificulta la concentración y puede ser estresante si tenemos que permanecer mucho tiempo en una estancia de ese color.