Blanco y negro en el papel de pared de tu dormitorio

Si hay un binomio que nunca falla es la combinación de blanco y negro: dos colores antagónicos que, paradójicamente, se complementan a la perfección.  Este dúo carismático aporta un toque elegante y también relajante, ideal para ayudarnos a desconectar cuando llegamos a casa. Se trata de dos colores neutros y opuestos que crean un ambiente donde es más fácil librarse de los estímulos visuales que nos saturan a diario.

Por ese motivo, el blanco y negro en papel pintado resulta ideal para decorar dormitorios. Y además, ¡es plena tendencia!  Pero no sólo eso: esta  combinación de colores tiene muchas posibilidades, ya que se adapta a todos los estilos de decoración. Moderna, clásica, minimalista, nórdica, excéntrica…

Sea como sea tu dormitorio, si buscas darle un toque de estilo y que resulte más sereno y acogedor, el papel pintado blanco y negro te ayudará a conseguirlo.

 

Sacando partido de una combinación ganadora

Como decíamos, el papel pintado blanco y negro es muy versátil, y al encajar con cualquier tipo de decoración hace que resulte apropiado tanto para dormitorios de adultos como de niños. Su diseño puede ser gráfico, geométrico, de rayas, estrellas o de topos, por citar algunos ejemplos, lo cual también influirá en el efecto final.

Para sacar el máximo partido a esta combinación ganadora de colores en tus paredes,  hay algunas pautas a seguir.  Una de ellas, en realidad se aplica a todos los elementos decorativos que ocupan bastante espacio: asegurarse de que su visión no nos canse antes de tiempo.

En este sentido, utilizar el papel pintado blanco y negro solamente en algunas paredes o en partes de las mismas, es un acierto. Puede combinarse con pintura o con otro papel pintado liso. De este modo, se consigue enriquecer el ambiente destacando algunas zonas, pero sin sobrecargar el efecto total. Ya se sabe que “menos es más”, sobre todo a  nivel decorativo.

La pared de cabecero de una cama exenta es la más idónea para colocar el papel pintado. En el caso de dormitorios infantiles o juveniles, puede empapelarse la pared en la que se apoya la cama: así, además de decorar, el papel pintado protegerá la pared de roces y suciedad. 

Los frisos de madera blancos, muy habituales en las habitaciones infantiles  y juveniles, combinan maravillosamente con el papel pintado blanco y negro. Con frisos en tonos pastel o verde musgo, se conseguirá igualmente una atmósfera agradable y liviana, ideal para sentirse a gusto. 

 

 

 

Los detalles que aportan calidez

Si pensabas que la combinación del blanco y el negro resulta fría  o aburrida porque son colores neutros, nada más lejos de la realidad. Estos dos colores juntos pueden dar  un juego sorprendente, consiguiendo un estilo muy personal, acogedor y sereno.

Aún así, si se busca potenciar la calidez, el uso de cuadros, alfombras, cortinas y cojines, especialmente de telas con presencia como el terciopelo, serán el “contrapunto” para conseguir un ambiente más cálido.

Los arreglos florales y una iluminación acertada, también contribuirán a conseguir este efecto en un dormitorio con papel de pared blanco y negro. 

En otras  palabras: una sabia combinación de textiles como colchas, fundas nórdicas, cabeceros tapizados, múltiples cojines y alfombras, mantendrán la sensación de frialdad a raya. 

Otro efecto muy interesante que se consigue con los textiles es dar un toque de color extra en una habitación con papel pintado blanco y negro.  Por ejemplo, una combinación de cojines en colores rojo y gris, o naranja y azul cobalto, sobre  una colcha lisa gris claro.

Los  suelos de parquet, los objetos de madera sin tratar o las alfombras de fibras naturales, combinan  fenomenal con los papeles  pintados en blanco y negro. También las plantas de hojas verdes, contribuyendo todo ello a conseguir una atmósfera de inspiración natural que favorecerá el descanso.

No podemos olvidarnos de las cortinas o estores, que a no ser que se quiera potenciar la calidez, convendrá que sean de líneas sencillas y en color blanco. Como por ejemplo,  unas cortinas blancas  de lino con barra,  o unos  estores lisos enrollables. De este modo, la pared  decorada con papel pintado blanco  y negro atrapará la mirada y potenciará más la zona que nos interese resaltar.  

Es el efecto irresistible del blanco y el negro en el  papel pintado, y te invitamos a descubrirlo en el catálogo de Saint Honoré: déjanos ser tu inspiración.

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